30/4/13

Triatlón Marinador 2013, Un arrebato de insensatez



 

Con unas distancias de 1000 metros de natación 70 de bici y 10 de carrera, me inscribí para hacer un entrenamiento corto de calidad a 3 semanas de Lanzarote.
Esta semana, el tiempo estaba siendo de continuas y fuertes lluvias y unas temperaturas inusualmente bajas en esta zona y para la mañana de la carrera el meteo marítimo daba  fuerza 7/8  con lo que yo ya presentía que la natación se suspendería, como así fue y se cambió por 5 kilómetros de carrera, la bici se acortó a 52 kilómetros, 3 vueltas y no 4 y se conservaron los 10 kilómetros de carrera finales.


Durante el calentamiento ya estaba calado de cintura para abajo, pero corrí los 5 primeros kilómetros caliente y con buenas sensaciones a un satisfactorio ritmo de carrera.


 

Había dejado el chubasquero en la bici con intención de ponérmelo seguro y sin ninguna duda,  pensado esto con la mente fría, llegué a la transición en una buena posición,  calado pero muy caliente.


 Pero hoy era el día que estaba predestinado a que se manifestara toda la insensatez que puedo tener en algunos momentos y al llegar a la transición y en caliente decido no ponerme el chubasquero;  “Total para 52 kilómetros me sobra, con el maillot de ciclista sin camiseta interior y los manguitos que llevaba y todo ello ya calado”.  
No puedo entender todavía por qué no me puse el chubasquero ya que la bici dadas las condiciones del suelo me la iba a tomar con mucha calma y precaución y solo dar caña en los tramos rectos y largos , como así lo hice escrupulosamente.




Pues bien, ya en los primeros kilómetros el viento fortísimo y helado me empezó a enfriar mi cuerpo mojado, aun así las sensaciones pedaleando eran muy buenas y a pesar de pasar las rotondas pisando huevos no perdí posiciones y en los tramos largos y rectos gané algunas.
Al final de la primera vuelta de 17,5 kilómetros ya estaba helado pero tocaba aguantarse y sufrir por el frio,  no por el esfuerzo,  ya que me encontraba muy bien, solamente de los 17,5  kilómetros serían unos 3 a 4 de viento totalmente por la popa lo cual te daba un pequeño respiro ante la creciente congelación, el resto del tiempo el gélido y fuerte viento entrando de cara o de costado me estaba haciendo entrar en hipotermia y ya los dientes me castañeaban , los brazos no se mantenían firmes en el manillar y tiritaba todo mi cuerpo, ya no podía mantenerme acoplado, pedaleaba de pie moviendo el cuerpo todo lo que podía para generar calor, perdía velocidad y posiciones y estuve a punto de parar, pero en medio de la nada y con la que estaba cayendo no era buena idea y seguí como pude hasta finalizar la segunda vuelta, aun así mi mente se resistí a a abandonar y pensaba en la posibilidad de finalizar la tercera vuelta , no podía creerme que tuviera que retirarme, eso no lo hago nunca , pero llegue a la rotonda donde se iniciaba la siguiente vuelta sin controlar el manillar por la tiritona, sin tacto en las manos por el frio y con la respiración cada vez peor, imposible continuar , y a mi pesar tuve que bajarme de la bici y renunciar a terminar y aunque existía la posibilidad de que entrara en calor corriendo,  era totalmente imposible que pudiera completar ni 1000 metros más de los 17 kilómetros que me quedaban para finalizar la bici, automáticamente y sin pensar me bajé de la bici y me fui al coche, los minutos que tardó el juez en quitarme el dorsal de la cinta se me hizo una eternidad , en el coche , con ropa seca y la calefacción a tope , fui consciente de mi suprema estupidez que aflora en algunas ocasiones y hoy ha sido su día, lo único que puedo hacer es tenerlo en cuenta para la próxima.
 

 El que ganó.







1 comentario:

Alberto Bravo dijo...

Ánimo Toni!! Una mala jugada la tenemos cualquiera!!

Te resarcirás en Lanzarote!!

Salud y kms para estas escasas semanas que te quedan!!